Alimentando los pensamientos

Somos energía, y todo aquello que hacemos, pensamos y generamos tiene una frecuencia que siempre deja un rastro y una estela energética. Esto implica que todo aquello que emitimos de forma energética a través de nuestros pensamientos y acciones tiene un mismo destino, la cuarta dimensión. Esta dimensión no tangible es la encargada de almacenar y custodiar todos los rastros energéticos que la humanidad ha ido emitiendo hasta la actualidad, y a la cual podemos acceder diariamente, para descargar los rastros energéticos que van a alimentar nuestros pensamientos y emociones.

Entender este proceso es de una gran transcendencia para nosotros de forma individual y para el resto de las personas del planeta, ya que esta es la forma que tenemos de potenciarnos unos a otros.

Pongamos un ejemplo para entender de forma práctica su funcionamiento. Nos levantamos por la mañana, y nuestro primer pensamiento es: que vaya fastidio, que ya tenemos que levantarnos con lo que cuesta la vida, que tenemos que ir de nuevo a un trabajo que no nos gusta nada de nada, en definitiva, todo es una mierda. Con este pensamiento ya estamos creando una vibración, un rastro energético que inmediatamente va a buscar esa frecuencia que ya está creada en la cuarta dimensión, para que potencie y aumente ese pensamiento que hemos tenido o elegido.

Cuando llegamos a ese trabajo que tan poco nos gusta, y nos ponemos a pensar que lo que estamos realizando no vale para nada, que no es algo importante o trascendental, seguimos generando un rastro energético que se basa en el desamor y el automático de la cuarta dimensión. Lo que nos llevará a engancharnos en pensamientos de frustación, incapacidad e intoleracia, al mismo tiempo que comenzamos a sentir el estres, la duda y el miedo.

Nuestro primer pensamiento de la mañana nos ha llevado a descargarnos todas esas energías que amplifican lo lamentable que es el mundo donde vivimos, la estancia en el trabajo ha provocado más de lo mismo, y nuestra falta de entendimiento para hacernos conscientes de lo que está pasando, no nos ha permitido neutralizar la situación. Y si llegamos de esa manera a nuestras casas, estaremos creando un estado de mal estar que se va extendiendo al resto de nuestra familia, ya que todos los que viven en ella, se van a ir enganchando con esa frecuencia y vibración que traemos, a no ser que sean conscientes de sus propios procesos

No es que nosotros decidamos si el proceso es así o no, es que este es el funcionamiento que se da para todos, es una ley de correspondencia. Tener un pensamiento o emoción no es algo banal, es una hoja de ruta para conectar con todos los pensamientos o emociones asociadas en la cuarta dimensión que tengan una frecuencia energética similar a la que hemos generado, y que terminan por potenciar nuestros comportamientos y estados de ánimo en la tercera dimensión.

Si somos conscientes y comprendemos estos procesos, entonces podremos salir del automático (3ªd y 4ªd) en el que vivimos cada día, e ir a esa generación santa/consciente en donde sabemos de ante mano lo que estamos generando y el rastro energético que estamos alimentando.

 

«Vivir en el automático no implica que no estemos creando rastros enegéticos, siempre generamos, ya sea de forma consciente o inconsciente»

 

Todas las energías están presentes tanto en la tercera como en la cuarta dimensión, y nos enganchamos a ellas indistintamente porque no hemos reconocido las situaciones que estamos experimentado desde una meditación consciente. Este sería el inicio del encofrado de quinta dimensión, y en donde se neutralizan todas esas energías desde el amor, el agradecimiento y la comprensión. Al no hacer este trabajo con las situaciones que experimentamos y vivimos, estas se van acumulando (ley de causa y efecto) y como no sabemos como dejar de funcionar con esos pensamientos, la forma que tenemos de compensarlos siempre se realiza desde la polaridad, intentando hacer todo lo posible en la tercera dimensión para pasar de tener un día «malo» a uno «bueno». Y eso en la mayoría de las ocasiones, implica seguir en nuestros hábitos y creaciones antiguas, estas que no nos aportan nada nuevo, pero las seguimos usando ya que no hemos encontrado otra forma de hacerlo.

El reconocimiento a nosotros, y a todo lo que somos, es lo principal para empezar a darnos cuenta de que la envidia, el ego, el miedo, la duda….. todas esas emociones que experimentamos, no son ni malas ni buenas, simplemente son. Debemos empezar a abrazarlas y amarlas. Cuando estamos en la polaridad reconocemos que todas esas emociones son algo malo, pero en el momento que nos hacemos conscientes, esas emociones simplemente son energías, ni más ni menos, que tenemos que honrar y abrazar como parte de la luz que somos.

Es muy sencillo vivir en el automático. Conocemos todas los caminos y sus consecuencias, que aunque nos duelan, son consecuencias que hemos asumido. Como sucede con las enfermedades, las rupturas, la perdida, el sufrimiento… todas forman parte del proceso y las hemos aceptado como tal. No contemplamos una opción diferente, y esto es así, porque no entendemos que haya otra forma de hacer las cosas. Por ello, nos seguimos remitiendo a lo que se venía haciendo hasta la actualidad, que es encontrar la forma de limpiar energéticamente esas situaciones para que desaparezcan de nuestra vida, como si fueran ajenas a nosotros y no tuvieramos ninguna responsabilidad en su generación. Y a ser posible encontrar a alguien que lo pueda limpiar por nosotros, o unas enseñanzas que se encargen de hacerlo.

¿Porqué ibamos a querer esforzarnos en cambiar nuestra frecuencia y vibración? Pues por que ha llegado el momento de hacernos responsables de aquello que hemos generado, por que el camino a la plenitud no es un camino para eludir y librarse de nuestras responsabilidades, al contrario, es un camino de consciencia plena y compromiso total con aquello que hemos generado.

 

«Todo sin concienca es susceptible de repetirse»

 

Cuando empezamos a trabajar en nosotros, nos damos cuenta que para realizar una generación consciente de quinta dimensión, debemos estar en presencia continua porque todo es nuevo. Necesitamos comprender las creencias que nos han llevado a llegar hasta aquí, e integrarlas desde el amor, ya que no existe otra forma de hacerlo. Cuando comenzamos a trabajar con esas frecuencias de quinta dimensión, empezamos a vibrar en amor, a entender este proceso de unidad y conexión hay entre todos y con todas las cosas. Y aunque sigamos viviendo en la dualidad, haremos ese trabajo consciente de vivir en la unidad y neutralizaremos la ley del ritmo.

El compromiso en este proceso, implica salir de esa zona basada en el automático, pero que reconocemos como una zona de confort, ya que todas las situaciones que nos llevan a pensar que la vida es dolor y sufrimiento, son un hábito y algo natural para nosotros.

Si cuando nos levantamos por la mañana nos cuesta ya movernos de la cama, porque la vida cuesta, podemos ya enzarzarnos con ese pensamiento diciéndonos que no debería de venir y obligarnos a pensar de otro modo. Pero esto nos seguiría llevando a la polaridad, al conflicto con nostros mismos, y a que nuestras creencias de como deben de ser las cosas, se impongan al proceso que realmente debemos experimentar.

«El amor lo transforma e integra todo»

Pero si nos levantamos por la mañana y sentimos como la vida cuesta, sentimos ese fastidio, la tristeza y el enfado por ir a un trabajo que no nos gusta, entonces empezamos a reconocer lo que pensamos y sentimos en esas situaciones. Este es un acto consciente de reconocimiento, de amor, de agradecimiento y honra hacia ese enfado, esa tristeza y ese fastidio, y la comprensión total de que nuestro PROPÓSITO es neutralizar esas situaciones desde la no pelea. Y que lo vamos a integrar, transcender y sanar como proceso de liberación para nosotros, nuestras familias y por ende el resto de la humanidad.

Es una liberación desde la aceptación y el reconocimiento, no desde el concepto de que esto no lo aguanto y quiero que se vaya de mi vida. Debemos ya transcender esas ideas y pensamientos, de que la liberación de una estructura de pensamiento-emoción-energía es una huida hacia adelante. Este proceso de quinta dimensión es un reconocimiento total a todas esas energías y frecuencías que hemos creado, un cambio completo de paradigma al dejar de pontenciar lo que ya existe en esa tercera y cuarta dimensión y lograr una liberación completa desde el amor a todas esas energía y frecuencias.

Dejamos de pelear para dar luz y conciencia desde nuestro propio potencial a todas esas situaciones para transformarlas e integrarlas en aquello que realmente queremos experimentar.

Paz y Amor

María Belén e Iván
La Sabiduría de las Líneas del Tiempo®